1 de junio de 1967: el día que Los Beatles revolucionaron el rock
El disco 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band', octavo de la banda de Liverpool, cumple 50 años.
Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band no es un álbum cualquiera. Este octavo trabajo discográfico de Los Beatles es EL álbum. La obra maestra del famoso conjunto británico y una de las más importantes e influyentes de la historia de la música y del rock. Publicaciones musicales como Rolling Stone o Pitchfork lo han calificado como el "mejor álbum de todos los tiempos".
Es difícil imaginar la relevancia tan enorme que un disco de música pudo tener para este arte, la sociedad y la cultura desde nuestra perspectiva actual, pero su concepción vino a definir una época y a cambiar el devenir de la música popular. Sgt. Pepper es el paradigma del rock, y así se ha mantenido desde su edición, a través de las décadas, hasta nuestros días. Veamos por qué.
HACIA UN NUEVO PARADIGMA MUSICAL
"Creo que podríamos enviar cuatro muñecos de cera de nosotros mismos y eso satisfaría a las multitudes. Los conciertos de Los Beatles ya no tienen nada que ver con la música, ya que son sólo sangrientos ritos tribales".
Así de categórico se mostraba John Lennon en el verano de 1966. Además de en lo musical, el cuarteto de Liverpool se convirtió en el fenómeno social más grande de su época. Su presencia provocaba en sus fans genuinas reacciones histéricas que, en sus presentaciones en vivo, se traducían en gritos ensordecedores que anulaban cualquier posibilidad de disfrute musical. El propio grupo no se podía escuchar a sí mismo y tampoco necesitaban esmerarse en exceso para complacer a un público cuya mera visión del conjunto era suficiente para sentirse dichoso, más allá de disfrutar de la música, razón de ser de su éxito. Una paradoja que tuvo su punto de inflexión el 15 de agosto de 1965 en el Shea Stadium de Nueva York, donde actuaron ante más de 55.000 espectadores. Se daba el pistoletazo de salida a los grandes conciertos de rock.
Ellos mismos reconocían que cada vez tocaban peor. Lejos quedaban aquellas actuaciones en Hamburgo que un lustro antes los habían convertido en un grupo especialmente solvente y compactado, polivalente en lo musical y con una más que remarcable habilidad instrumental. Competencias que, sin embargo, seguían desarrollando en el estudio. A finales de 1965 lanzan Rubber Soul, que marca un antes y un después en la carrera de Los Beatles.
Este sexto disco amplía sus horizontes musicales e ideológicos: incorporan nuevos instrumentos, exploran nuevos sonidos, juegan con nuevas técnicas de grabación y el amor ingenuo deja de ser el centro de su obra. Comienzan a experimentar y su música va mudando de la composición pop a piezas de arte. Así se define Revolver, su siguiente álbum, donde, ante un incipiente movimiento psicodélico e influidos por el LSD, dan rienda suelta a su creatividad, investigan todas las posibilidades que les ofrece el estudio y se desligan del concepto de banda pop dedicada a complacer a las masas. Su tremendo éxito les había dado una libertad expresiva que los situaban a la vanguardia musical del momento y, por ende, la posibilidad de ensanchar, con cada nuevo trabajo, los límites del pop.
Sin descanso, seguían de gira a un ritmo agotador. Irónicamente, tenían que continuar interpretando su repertorio más convencional ante la imposibilidad de reproducir en directo muchas de las nuevas canciones registradas en el estudio, apenas tenían tiempo para ensayar y la fama les mostraba su cara menos amable. Encontraron dificultades para tocar en el Nippon Budokan de Japón, lo que los nativos consideraban una afrenta a sus costumbres por ser un lugar sagrado destinado a la práctica de las artes marciales. Entre opresivas medidas de seguridad, el público se reveló inusitadamente respetuoso con la actuación del conjunto, lo que dejó ver una interpretación precaria que sacó los colores a los cuatro fabulosos.
Asimismo, tendrían problemas en Manila ante el rechazo por parte del grupo, dado su cansancio, de asistir a la recepción que la Primera Dama de Filipinas había organizado, decisión que las autoridades tomaron como un desplante y una deshonra para el país. Por su parte, las archiconocidas declaraciones de Lennon respecto a su fama ("Ahora mismo somos más populares que Jesucristo") les hace perder popularidad en Estados Unidos, donde no fueron bien recibidos en su tercera gira por el país.
Todo esto hace que nos encontremos ante un cúmulo de circunstancias que les llevó a tomar la decisión de dejar las giras, poniendo fin a las mismas con la actuación del 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park de San Francisco.
la policía 'limpia' de fans el Candlestick Park de San Francisco (California, EEUU) durante el concierto de Los Beatles del 29 de agosto de 1966.



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